setembro de 2026

Río Grande de la Magdalena

Alfonso Díaz Llano

“Este río de la Magdalena es un ameno paraíso que deleita a los que en él navegan todos los sentidos del cuerpo, y cuando a la vista ofrece tanta variedad de objetos, que para ello era menester mucho papel para escribirlo y yo tengo poco”

Fray Juan de Santa Gertrudis (1756 – 1777) Maravillas de la Naturaleza El Río Grande de la Magdalena como lo bautizaron los españoles en 1501, era conocido por sus pobladores del Alto Magdalena como GUACA-HAYO o “río de las tumbas”; nombre que cambiaba según los pobladores de la ribera del río. El río Magdalena como lo llamamos hoy, nace en el Macizo colombiano, donde termina la Cordillera de los Andes, separándose, para iniciar las tres cordilleras, y va a desembocar al mar Caribe atravesando Colombia de sur a norte. El río tiene una extensión de 1.540 km, nace en el departamento del Huila y en él transita sus primeros 300 km, un 20% de su longitud total pasando por poblaciones como San Agustín, Timaná, Neiva y Villavieja. Si el río hablara nos contaría historias de la conquista de los españoles, de la expedición de Gonzalo Jiménez de Quesada, de la resistencia de la Cacica la Gaitana del pueblo Yalcón que habitaron territorios que hoy conocemos como Timaná que se revelo contra los conquistadores y en venganza de la muerte de su hijo hizo prisionero a Pedro de Añasco a quien torturó sacándole los ojos y paseándolo con una soga al cuello por el pueblo hasta que al fin murió; nos hablaría de guerras y de cadáveres entre costales bajando por el río. Entre las inquietudes fotográficas he querido documentar los oficios manuales que han ocupado a los pobladores del Alto Magdalena a través de su historia entre los que se reconocen la alfarería en arcilla, la tejeduría de fibras naturales como el pindo y el fique y la pesca artesanal. Esta serie corresponde a la pesca artesanal que se ha visto disminuida en cantidad y en la talla de los peces después de la construcción de 2 represas hidroeléctricas que se han construido en el departamento del Huila; el proyecto original contemplaba 5 represas en estos 300 km que bañan el valle del Huila lo que sería un acabose para el río. Hoy las hidroeléctricas no le pertenecen al departamento, buena parte de la energía se exporta y el departamento del Huila tiene una de las tarifas más costosas por kilovatio del país. En las fotografías expuestas se muestra el río, las compuertas de la represa de Betania, una venta de pescados a la orilla del río en Neiva donde se aprecia el reducido tamaño y variedad de pescados, se aprecia un pescador exhibiendo un chile tejido a mano en fibra de cáñamo como eran todos anteriormente; a pesar de la merma de la pesca después de llenar los embalses de el Quimbo y Betania, aún se conserva la tradición de la pesca artesanal y es frecuente encontrar manos jóvenes en el oficio que aprendieron de sus padres y abuelos. Llama la atención el tatuaje y el piercing de la mujer que saja el pescado como símbolos de la penetración cultural en una mujer con tanto sabor a río.

Imágenes

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Alfonso Díaz Llano

Sobre la artista

Alfonso Díaz Llano

Colombiano nacido en Neiva – Huila Ingeniero Industrial, especialista en Gerencia de Recursos Humanos y Magister en Investigación Social Interdisciplinaria. Profesor universitario en reconocidas instituciones de Bogotá combinando cargos de dirección y la catedra en temas de gestión organizacional. Fotógrafo aficionado y en la actualidad interesado en documentar aspectos relacionados con oficios manuales y artesanales en la ribera del Alto Magdalena.